INDICE DE RECETAS

jueves, 20 de febrero de 2014

TORTILLA DE CALÇOTS

Ya he dicho en varias ocasiones en el blog que en mi cocina no se tira nada, aquí todo se aprovecha, pues bien, como recordáis en días anteriores colgué la receta del arroz con calçots, donde infusionaba las sobras de los calçots en el fondo de carne para hacer el arroz, pero, ¿que hacemos con los calçots?, ¿los tiramos a la basura?... UNA P..... COMO UNA OLLA, jijijiji. 
TORTILLA DE CALÇOTS que nos vamos a currar hoy, dejarme primero que os cuente algo sobre los calçots. La información está extraída de la wikipedia.

Calçot se denomina a una variedad de la cebolla, concretamente la variedad conocida como Cebolla tardía de Lérida. Son habituales en la zona interior de Cataluña, pero especialmente de toda la zona occidental, correspondiente a las terres de l'Ebre y la comarca del Alt Camp, siendo el plato más emblemático de la población de Valls.
Es uno de los platos típicos de la gastronomía catalana, muy consumido a finales de invierno con salsa romesco, completando con un segundo plato compuesto por carnes y butifarras típicas.
El Calçot de Valls, protegido por una denominación de origen, se caracteriza por una longitud de 15 a 25 cm (parte blanca) y un diámetro, medido a 5 cm de la raíz, de entre 1,7 y 2,5 cm.
"Calçot" viene del hecho de que en su cultivo se amontona tierra sobre los brotes que crecen de la cebolla inicial ("calçar la terra sobre la planta"). Esto se hace para conseguir un tallo blanco de unos 20 a 25 cm.
El origen de los calçots es objeto de debate: una de las versiones más comúnmente aceptadas afirma que se debe su descubrimiento a Xat de Benaiges, un campesino de finales del siglo XIX de la zona de Valls (Provincia de Tarragona), que por descuido, preparó a la brasa unas "cebollas" que sobrecalentó. Se quemaron todos por la parte exterior y, en lugar de tirarlos, peló las capas más externas quemadas, descubriendo que su interior estaba muy tierno y sabroso.
Una teja de calçots junto a dos platos con salsa romesco.
Se consumen los tallos jóvenes y se puede hacer entre el final del invierno y principios de la primavera. El calçot forma la base de las populares calçotades que se celebran en Cataluña, que se han convertido en una fiesta en la que se consumen asados preferiblemente con "redoltes de ceps" y tienen que hacerse sobre la llama viva, no hay que esperar a que se haga brasa que es como se asaría la carne. Una vez hechos cuando las capas exteriores están negras, entreabiertas y echan una especie de espumita, se envuelven en grupos de 25 aproximadamente en varias hojas de papel de periódico y se dejan como mínimo una media hora para que acaben de cocerse con su propio calor. Se comen pelando las capas exteriores y untando el calçot acompañados de una salsa denominada salvitxada o también con salsa de romesco.
Una vez consumidos los calçots y tras lavarse las manos ( quedan completamente negras), se come carne y butifarras asadas sobre las brasas que quedan después de hacer los calçots, todo ello regado con vino o con cava.
Sus propiedades nutritivas son iguales a las de la cebolla, es decir, tiene un amplio contenido de vitaminas y minerales. Además, se le atribuyen propiedades diuréticas, tonificantes, digestivas y afrodisíacas. Se ha comprobado que contienen algunos agentes anticancerígenos.
Se obtienen los bulbos a partir de la siembra de semillas. Las semillas se plantan a finales de invierno, se trasplantan los cebollinos en primavera y se recogen los bulbos en verano. A mediados de septiembre se pueden plantar los bulbos en tierra y según crecen se van calzando, es decir, cubriendo con tierra para que queden blancos.
El cultivo del calçot es habitual en las comarcas de Tarragona próximas al mar y con inviernos suaves. Aunque también se cultiva en el interior, en zonas que no tengan fuertes heladas, estos se recogen un poco más tarde que los calçots del litoral.
Admite cultivo urbano en macetas.

INGREDIENTES.

  • 25 Carne de calçot (calçot pelado).
  • 4 patatas grandes.
  • 7 huevos.
  • Sal.

ELABORACIÓN.

Pelamos y cortamos las patatas en rodajas muy finas, las colocamos en un bol con agua para lavarlas, después las pasamos en un paño para secarlas, las colocamos en un bol seco y salamos las patatas.
Freímos en una sartén con abundante aceite de oliva a fuego medio-alto 5-7.
Una vez fritas las patatas, que tienen que quedar entre fritas y blandas, es decir sin llegar a quedar muy tostadas.
Batimos los huevos, primero las claras hasta conseguir casi que se monten, a continuación añadimos las yemas y batimos bien.
Escurrimos las patatas y cuando ya no tengan aceite vertemos al bol donde están los huevos batidos.
Cortamos la carne de los calçots en más o menos medio centímetro de longitud 
añadimos al bol junto con los huevos y las patatas.
Removemos bien la mezcla.
En una sartén antiadherente añadimos una gomitas de aceite y cuando la sartén esté bien caliente vertemos el contenido del bol en la sartén.
A los 4 minutos cuando el huevo esté cuajado le damos la vuelta.
A los 3 minutos más o menos volvemos a dar la vuelta y ya tenemos la tortilla hecha.
A mi me gusta que queden como ya os dije en otra entrada poco hecha por dentro, porqué así de un día para otro está buenísima.
QUE APROVECHE!!.

MÚSICA.

Hoy toca escuchar un temazo espectacular, el tema es de Anita Tijoux y la canción 1977. Escucharla por favor por qué se que os encantará.